Giraffe Center: Una altura relativa

Escrito por findingnairobiland 25-09-2009 en General. Comentarios (1)

 

Una de las emociones más fuertes que experimenté en mi primer safari, fue comprobar que  todos los ídolos de mi infancia, excepto la Barbie, habían cobrado vida y correteaban a su libre albedrío, más allá de los dibujos animados o de la repisa de mi viejo dormitorio. Al contrario de lo que ocurre cuando visitas un plató de televisión, donde casi todo suele ser más pequeño y decepcionante que en la pantalla, en cualquiera de los parques kenianos, todo se percibe más grande, majestuoso y asombrosamente real de lo que hubieras podido intuir a partir de fotos o documentales sobre África. Pero también más inaccesible... No en vano, este inmenso zoológico natural que es Kenia, posee la particularidad de tener los papeles invertidos, de modo que siempre serás tú (y no los animales) quien se sienta el espécimen extraño, la novedad discordante, el intruso a observar… Sólo que desde una jaula móvil.

Dicho esto, el Centro de Jirafas de Langata tiene cierto encanto aún con su pobre infraestructura y pese a que su concepto de mini-zoo tenga en Kenia menos sentido que en ningún otro sitio. Ver a una jirafa aproximarse a una valla repleta de turistas curiosos, ni sorprende ni tiene comparación con la fascinante experiencia de contemplar animales en libertad y en ocasiones tan cerca que parece algo inverosímil. Sin embargo, en este lugar una puede satisfacer ese entrañable deseo que provoca reconocer a los animales que apretujabas en las jugueterías o coloreabas en clase cuando eras una mocosa: de pronto te ves tocando, alimentando e incluso ¡besando! a una jirafa de verdad. Y eso, que es algo emocionante para los niños, también tiene su gracia para quienes, entiéndase en sentido literal, ya no nos acostamos abrazados a animalitos mullidos.

 

http://findingnairobiland.blogspot.es/img/Giraffe_Center.jpg 

 

Ubicado en Langata, a unos veinte kilómetros de Nairobi, este centro de conservación gestionado por el Fondo Africano para la Vida Silvestre en Peligro (AFEW), nació como organización no lucrativa de la mano del matrimonio Betty y Jock Leslie Melville allá por 1979. Desde entonces no ha debido cambiar mucho, a juzgar por sus obsoletas y tristonas instalaciones. Su proyecto fundacional, salvar a las jirafas Rothschild (una de las variantes de esta especie, en peligro de extinción), ha derivado en lo que constituye su principal actividad actualmente: los programas educativos para las escuelas infantiles menos favorecidas de Kenia. Con dicho fin se han habilitado varias urnas de donaciones en el recinto.

En realidad, el complejo, abarcable de un solo vistazo, se limita a una cabaña circular elevada, una pequeña barrera que comunica al campo por donde deambulan varias jirafas, y una pequeña cafetería al aire libre, donde poder degustar un perrito caliente, unos aperitivos o un refresco, en unas rústicas sillas de estampados africanos agrisados por el uso. La tentación del suvenir la abastecen una tienda de artículos genéricos kenianos (por supuesto hay jirafas) y un pequeño puesto masai ubicado en el jardín, junto a la zona habilitada como aparcamiento.

La interacción con los animales, que es el verdadero y casi único atractivo de la visita, se puede realizar a pie de la barrera o desde la galería con balaustrada de madera que circunda la cabaña. Esta última opción permite a las jirafas comer de la mano del visitante sin tener que agachar constantemente la cabeza. Junto a la barrera, hay un pequeño pozo de piedra con una pila, jabón y papel, para lavarse las manos después de la experiencia.

La orientación infantil del centro queda patente sobre todo en el interior de la pequeña cabaña: un espacio oscuro y destartalado, más parecido a un aula escolar que a un museo. Salvo los viejos y escasos paneles explicativos que ofrecen información sobre la especie protagonista, el resto del recorrido lo componen multitud de dibujos y manualidades variopintas de niños que han pasado por allí. En la parte opuesta a estos paneles, un pequeño y rústico anfiteatro con pantalla de televisión, hace suponer que aquí se proyectan videos didácticos para los grupos escolares que visitan el lugar.

Por todo el recinto hay varios cubos repletos de un complejo nutritivo para las jirafas, que el personal del centro ofrece amablemente al visitante. Viendo el panorama, puede parecer que los pobres animales están sobrealimentados a costa de la insistencia de los turistas, pero en realidad no es así. Una jirafa pasa entre 16 y 20 horas al día alimentándose y llega a ingerir hasta 65 kilos de comida, así que podemos estar tranquilos: nuestros puñados de bolitas vitamínicas no le pueden hacer mal a ninguno de sus ¡cuatro estómagos!

Por cierto, no olvides saludar al joven guía Stephen, si coincides con él durante tu visita. Este amable keniano, estudiante de turismo, está deseando practicar su nada malo, por cierto, español.

GIRAFFE CENTER: www.giraffecenter.org

 

Lo mejor: El contacto con las jirafas.

Lo peor: Salvo que vayas con niños, sabe a poco y resulta pobre de contenidos.  

No te vayas sin: presumir de haber besado gratis a la más alta, estirada y fotografiada de las celebrities kenianas. Al fin y al cabo su saliva es antiséptica (así curan sus propias heridas cuando mastican hojas espinosas) y desde luego la foto merecerá la pena.

Aprovecha para: darte un paseo por la reserva de pájaros del río Gogo. La entrada al bosque está justo al otro lado de la calle, y en la taquilla del Giraffe Center ofrecen folletos.

 

http://findingnairobiland.blogspot.es/img/Jirafa_incompleta.jpg 

 

        Algunos otros datos curiosos sobre las jirafas:

è  Es la más alta de todas las especies terrestres. Los machos pueden superar los cinco metros de altura y pesar hasta 900 kilos.

 

è  Su alimento favorito es la acacia, árbol típico de la sabana africana.

 

è  Julio César introdujo el primer ejemplar en Europa. Los romanos la bautizaron como “camello leopardo”, convirtiéndose así en el segundo término del nombre científico utilizado hasta hoy: Giraffa (del árabe ziraafa, que significa: alta) camelopardalis.

 

è  La lengua, de color negro, es tan larga que puede usarla para limpiarse las orejas.

 

è  Sus enormes pulmones emiten un sonido no audible por el oído humano, pero que les permite comunicarse con su especie y también con otros animales.

 

è  No duermen más de cinco minutos seguidos y son capaces de correr a 60 km por hora.

 

è  En la parte superior del cuello, un complejo sistema de regulación de la presión previene el exceso de sangre en el cerebro cuando la jirafa baja su cabeza para beber.

 

è  La gestación dura 18 meses, prolongables de manera voluntaria por la propia madre si considera que las condiciones externas aún no son aptas para la cría. Cuando decide dar a luz, lo hace de pie y el saco embrionario se rompe cuando el bebé cae al suelo.

 

è  Las jirafas recién nacidas miden casi dos metros y pesan unos 50 Kilos. A los pocos días ya pueden correr, pero no son totalmente independientes hasta los 18 meses.

 

è  Debido a su imponente tamaño, únicamente las jóvenes pueden ser presa de leones, leopardos, hienas y perros salvajes.

 

è  Sólo entre el 25 al 50 por ciento de las jirafas que nacen llegan a la edad adulta, con un promedio de vida de unos 20 años.